Cómo ayudo a mi hijo a encontrar un propósito

Tu hijo empieza a recorrer un camino para encontrar un propósito en la vida, y quizá se sienta completamente perdido y desconcertado sobre qué hacer.

Presta atención a sus intereses

Estos adultos jóvenes están atravesando una etapa de sus vidas en la que pueden surgir muchas preguntas, ideas e inseguridades. Es aquí donde puedes ayudarlos a pensar sobre el significado de lo que hacen y en qué están interesados.

“Un adulto en desarrollo que se toma el tiempo de reflexionar profundamente y de tomar conciencia de sus deseos internos, puede ser guiado si tiene alguna pista que surja de escucharse a sí mismo para saber quién es y qué valora”, afirma la consejera estudiantil Jennifer Miller.

Solo preguntar: “¿cuál es tu propósito?” o “¿qué te apasiona?” no suele ser el mejor punto de partida para ayudar a los jóvenes a que encuentren un camino significativo en sus vidas que les resulte gratificante y sostenible. Jane Horrowitz, orientadora vocacional de jóvenes, asegura que es poco realista esperar que un joven sepa qué lo apasiona. “No tienen la experiencia suficiente para saberlo”, agrega Horrowitz. “La idea de encontrar su pasión ejerce demasiada presión sobre ellos”. Entabla un diálogo que lo haga pensar por qué le gusta lo que le gusta, cuáles son sus fortalezas y valores, y cómo puede incorporar todo eso en posibles carreras y objetivos de vida. Preguntarle sobre su aporte al mundo lo ayudará a pensar en la dirección que le gustaría tomar. “Los trabajos van y vienen, pero preguntarte cómo quieres hacer una diferencia plantea una trayectoria”, sostiene Miller.

No importa qué sea, pero tu hijo tiene un interés (o varios). A primera vista, quizá no ve una conexión entre esos intereses y un propósito. Al señalarle actividades que disfruta, como leer novelas policiales, hacer caminatas, dibujar o participar como voluntario en un refugio de animales, puedes ayudarlo a generar ideas de cómo podría traducir esos pasatiempos en una carrera que, en verdad, le interese. Yvette Jackson, investigadora de National Urban Alliance, sugiere pensar sobre las diferentes áreas relacionadas con un interés específico. “Por ejemplo, si al estudiante le agrada el diseño de libros de historietas, los estudios que se relacionan son: diseño gráfico, literatura, infografía, ciencias políticas, psicología, lógica, escritura”, describe Jackson. “Esto lleva a hablar de profesiones, y amplía el marco de referencia de tu hijo acerca de las posibilidades que quizá no haya considerado como un estudio, carrera universitaria u ocupación”.

Jennifer Tanner, psicóloga especializada en el desarrollo humano y cofundadora de Society for the Study of Emerging Adulthood, destaca que hay millones de maneras de ganarse la vida, pero se pregunta: ¿con eso qué? “El eslabón que falta es el propósito”, afirma Tanner. “¿De qué forma vas a contribuir, por medio de tus dones, pasiones e intereses, con el mundo? Necesitamos que las energías de estos flamantes adultos estén focalizadas en cuál podría ser su aporte. Es absolutamente esencial para el sentido de bienestar de un adulto en desarrollo. Esto alimenta sus necesidades motivacionales intrínsecas de autonomía, pertenencia y competencia. Y acerca a este joven a ser ese ciudadano capaz de contribuir con la sociedad que integra”. Invítalo a pensar sobre sus diversas experiencias y cómo han hecho una diferencia. Luego pregúntale cómo quiere contribuir con el mundo. ¿Sobre quién te gustaría generar un impacto? “Los jóvenes que tienen en claro su propósito son los que lideran con sus valores”, asegura Malin.

Horrowitz recurre al siguiente gráfico para ayudar a los jóvenes con los que trabaja a visualizar la forma en que sus fortalezas, valores, trabajo e impacto en el mundo se entrecruzan con su propósito de vida.

Habla de objetivos

Se supone que los jóvenes son más optimistas y positivos que las personas mayores. Al tener poca experiencia en el “mundo real”, suelen estar repletos de sueños y aspiraciones para su vida.

Seguramente admirarás su optimismo y esperanza, pero también quieras darles un toque de realidad señalando que es necesario ganar dinero para vivir. En la encuesta nacional Clark University Poll of Emerging Adults, el 79% de los jóvenes de 18-29 años coincidieron en que “es más importante disfrutar de mi trabajo que ganar mucho dinero”. Si bien quieres que tu hijo disfrute de su trabajo y encuentre su propósito, llegar a un equilibrio entre diversión y realidad puede ser todo un desafío.

Separar los objetivos a corto y largo plazo puede ayudar a tu hijo a determinar cómo impactarán sus acciones en sus futuras aspiraciones. Además, es una gran forma de reflexionar sobre el propósito. “[El propósito es] lo que te importa y cómo se ve reflejado en tu vida ahora mismo, y cómo se verá en el futuro”, considera Malin. Puede resultar complicado pensar a largo plazo cuando no sabes bien dónde comenzar. Quizá, empezar hablando de tus objetivos a corto y largo plazo en este momento y cómo fue tomando forma tu camino profesional. “Los padres pueden compartir historias sobre sus propios descubrimientos del significado y el propósito de sus vidas”, sugiere Miller. Jackson recomienda hablar sobre cómo un trabajo en un área puede conducir a su principal objetivo o aspiración a largo plazo. Miller propone que los jóvenes comiencen en cualquier nivel dentro del sector deseado de la industria. “Sabemos que una carrera nace de las relaciones”, apunta Miller. Los jóvenes pueden llegar a su objetivo deseado de múltiples formas, ¡todos esos caminos podrían sorprenderlos!

Habla de expectativas versus realidades. Algunos jóvenes descubrirán que difieren un poco. Si se están graduando de la universidad y no encuentran trabajo, recibirán un sacudón de realidad. O, si comienzan su primer trabajo, pero se sienten desanimados porque no es algo que les interese. El camino profesional no se construye de un día para otro. Háblale de los pasos necesarios para alcanzar ciertos niveles en cualquier área. Dile que tendrá que hacer trabajos que quizá no quiera solo para ganar experiencia y conocimiento. Pregúntale de dónde puede nacer el propósito en su vida fuera del trabajo que están haciendo. La clave está en descubrirse a cada paso y pensar en estas etapas como parte de una foto más grande.

Haz preguntas

Como padre que eres, hacerle preguntas a tu hijo es parte de tu vocabulario.

En algunas ocasiones, tendrás la sensación de que tu hijo no escuchó una palabra de lo que dijiste. Sin embargo, toman nota y reflexionan sobre lo que les dices más de lo que crees. Aquí te dejamos algunas preguntas que puedes hacerle para que reflexione acerca de su propósito:

Agita las aguas (reflexiona)

Todos traemos algo único al mundo. Invita a tu hijo a pensar sobre su propia historia y cómo juega un papel en su futuro.

“Queremos que los jóvenes se entiendan mejor, desarrollen su propia voluntad, aprendan a formar su opinión, reflexionen y respondan a las opiniones de terceros, y tengan metas”, explica Jackson. La introspección debe ser protagonista en cualquier camino que tomen. Malin asegura que el propósito y la identidad están vinculados. “El propósito puede ser una expresión de tu identidad. Engloba lo que es importante para ti y contribuye con el mundo”, agrega Malin. “O descubrir tu propósito en el mundo [ayuda a] seguir un camino que hará una diferencia en tu identidad”. Hacerle a tu hijo algunas de las preguntas anteriores es una muy buena forma de ayudarlo a verse en el contexto de un mundo más amplio, y a pensar en el rol que juega dentro de él.

Relaciona lo que está ocurriendo en el mundo real con la búsqueda de propósito de tu hijo. Estas conexiones pueden hacerlo pensar en cómo aplicar lo que les interesa con lo que está sucediendo en el mundo. “Si vemos lo que ocurre en el mundo actualmente (crisis de agua, las abejas en peligro de extinción, guerras), ¿qué cosas aprendes en la escuela que puedan tener alguna relación con este tema que es de vital importancia para el mundo?”, pregunta Jackson. “¿Qué ocurre con las finanzas? ¿Cómo podría afectar la agricultura? Los padres pueden dialogar con sus hijos teniendo en cuenta estos temas de actualidad”.

A veces, hacer la pregunta adecuada te acerca a la respuesta. Si a tu hijo le está resultando difícil descubrir qué quiere hacer o cómo puede llegar allí, invítalo a hacerse las preguntas que debería poder responder. En algunos casos, modificar el marco de referencia puede ser de gran ayuda. Esto abre la puerta a preguntas introspectivas como: “¿Por qué estoy aquí? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué soy único?”, preguntas que son esenciales, según Miller, para que los jóvenes se hagan en esta etapa. Jackson propone que tu hijo juegue a ser el entrevistador y así pueda encontrar las preguntas adecuadas. “Si pudieras entrevistar a una persona que se destaca en un área profesional que te apasiona, ¿qué le preguntarías? O, ¿qué te gustaría saber?”. “Esta reflexión lleva la pregunta de lo abstracto a lo real”.

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No te olvides de escuchar

Está claro que lo que tú quieres para tu hijo puede diferir de lo que él quiere para sí mismo.

Escucha a tu hijo en su proceso de exploración. “Cuando estás embarazada, y llevas a tu hijo en el vientre, comienzas a generar expectativas para él antes de que abra los ojos”, comenta la consejera estudiantil Dawn Mann.“ Te olvidas de hablar con tus hijos. Debes escucharlos. Es posible que sus objetivos no coincidan”. A medida que van creciendo, es hora de dar un paso al costado e intentar desempeñar un papel de apoyo, aun cuando no te apasionen sus elecciones. Como padre, quieres que tu hijo sea feliz y exitoso, es posible que la forma en la que lleguen allí no coincida con las ideas que tienes en mente. Habla con tu hijo sobre esto y escucha lo que tiene para decir. No encontrarás su propósito por él.