Cómo Dejarlos Ir

Si esta transición te resulta difícil, o aunque no sea el caso, tener presentes algunas cuestiones puede hacer que el proceso sea menos abrumador.

Acepta los cambios en la relación

Están sucediendo cosas tan maravillosas. La graduación para mí es la última línea de un capítulo de mi vida. Es un logro. Mientras me preparo para completar el último semestre del secundario, quiero que estos últimos momentos sean inolvidables. Sé que después de esto mi vida va a cambiar por completo. Luis, clase de 2017, Katy, TX

Si bien esta idea puede asustarte, seguramente traerá cosas buenas para tu relación con tu hijo. De hecho, el 75% de los jóvenes encuestados en la National Clark Poll coincidió en que ahora se lleva mucho mejor con sus padres que cuando estaban en medio de la adolescencia. Asimismo, dos tercios de los padres estuvieron de acuerdo en que se llevaban mejor con sus hijos de 18-29 años que cuando estaban en plena adolescencia. Pero a pesar de esto, la consejera estudiantil Jennifer Miller asegura que no conoció a un solo padre que se refiriera a este período como una “buena etapa”. El cambio es difícil, y el camino, inestable  hasta que la familia logra adaptarse a la nueva dinámica. Pero ¿qué familia no se encontró con algún desafío?

Lo más importante es que recuerdes que la relación con tu hijo está cambiando. De hecho, ya no son niños, están comenzando su vida de adultos. Transitar esta relación es complicado y no siempre es fácil identificar tu lugar. El Dr. Jeffery Jensen Arnett, profesor del Departamento de Psicología de Clark University, explica que en esta etapa tanto padres como hijos comienzan a verse como personas independientes, y la relación cambia de padre-hijo a algo más parecido a amigos y compañeros. Ese cambio en la relación no implica necesariamente un resultado negativo. La psicóloga Dra. Michele Borba dice: “ten presente que no estás perdiendo un hijo. ¡Estás ganando un adulto!”.

Dales espacio

“Soy la menor de tres hermanos y sé que no será nada fácil para mi mamá cuando me vaya a estudiar. Bromea con que se va a mudar conmigo. No compartirá mi habitación”. Sophie, clase de 2018, St. Louis, MO

Ver como tu “bebé” se va de casa puede ser uno de los días más gratificantes y aterradores que vivirás como padre. Pero a pesar de lo intimidante que pueda ser, es importante respetar su espacio. Cuando están físicamente fuera de casa, es un gran momento para que establezcan su nueva identidad, hagan nuevos amigos e intenten descubrir cuál es su lugar en este mundo nuevo. No lo pueden hacer si estás a su lado en cada paso que dan. La consejera estudiantil Jennifer Miller recomienda tomar cierta distancia y permitir que tu hijo se abra camino para alcanzar su independencia. Miller compara esta edad cuando tu hijo entraba en preescolar o kindergarten. Ahora, como hicieron en ese momento, necesitan probar su capacidad y competencia. Tu rol será el de darles seguridad. Afírmales que estás allí si te necesitan, aunque no lo estés físicamente.

Darles espacio es algo más que el espacio físico. La psicóloga Dra. Bobbi Wegner te recomienda que también te apartes desde las redes sociales. Es importante que les permitas formar una vida lejos de ti para desarrollar su propia identidad. Es normal que te despierte curiosidad lo que estén haciendo, pero lo que compartan es su decisión.

Miller agrega que dar espacio también significa establecer límites para la nueva relación. Los límites tienen una importancia logística, por ejemplo, ¿pueden aparecer en tu casa o llamar a cualquier hora? Pero también hay límites más difíciles, como cuánto comparten acerca de su nueva vida y relaciones.

“Es posible que los padres quieran hacer más preguntas en lugar de suponer a medida que establecen cuándo y cómo se comunicarán o irán a casa de visita”, asegura Miller. “Se trata de una negociación bilateral en la que vas conociendo la vida que están armando, qué tipo de apoyo esperan de ti, hasta dónde llegarás con tu apoyo, y cómo redefinirás tu propia vida en casa”.

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Es el momento también de permitir que tu hijo ponga en práctica todo ese conocimiento que intentaste transmitirle. ¿Te acuerdas de todos esos quehaceres que le enseñaste? Ahora le resultarán muy útiles. Al igual que las innumerables habilidades que lo ayudaste a desarrollar en todos estos años. Pero si te preocupa su capacidad para arreglarse por sí solo, o quieres saber si le está yendo bien, nuestros expertos recomiendan algunas habilidades clave.

¿Con qué frecuencia deberías hablar con tu hijo después de que se fue de casa?

Los años que le siguen a la escuela secundaria traen muchos cambios para padres y adolescentes.

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Permite que se equivoquen

“Me gustaría que se involucren menos. No necesito un administrador o alguien que solucione todos mis problemas, solo quiero un hombro en el que me pueda apoyar, un sostén, de verdad. Entiendo por qué me quieren ayudar con todo, pero en algunas ocasiones es bueno aprender de las experiencias. A veces prefiero fallar o salir herido porque es la única forma en la que puedo aprender o fortalecerme”. Shreyas, clase de 2018, Claymont, DE

Este puede ser uno de los desafíos más difíciles para los padres, pero le envía un mensaje crucial a su hijo. Como consejera estudiantil certificada, la Dra. Shari Sevier, afirma: “Si estamos merodeando y seguimos tomando decisiones por ellos, e intervenimos cada vez que hay un problema, estamos reconociendo que no hicimos un gran trabajo como padres y les estamos diciendo a nuestros hijos que no creemos que puedan valerse por sí solos ni hacer frente a su flamante independencia”. Sí, es posible que desaprueben un examen, o se les venza un plazo en el trabajo, pero parte de ser adulto no es solo cometer esos errores, sino también aprender de ellos.

Además de permitir que se equivoque, tienes que dejar que resuelva sus propios problemas. Cuando recibas una llamada en la que te cuenten que desaprobaron un examen o se les venció un plazo de entrega, resiste la tentación de decirles cómo solucionarlo. En su lugar, puedes demostrar tu apoyo preguntando: “¿qué vas a hacer ahora?” o “¿cómo crees que puedes mejorar?”. Los adultos jóvenes que son capaces de aprender de sus errores y seguir adelante demuestran que tienen perseverancia, una habilidad necesaria tanto para la universidad como para el trabajo. 

No te preocupes, aún te necesitan

“Me gustaría que confíen en que puedo construir mi propio futuro. Me gustaría que crean que sé lo que estoy haciendo y que me tengan fe. Me gustaría que mis padres me apoyen en los momentos difíciles y me incentiven a seguir adelante en los momentos buenos”. Jasman, clase de 2018, Hightstown, NJ

Para algunos padres, esta nueva relación puede dejarte la sensación de que tu hijo ya no te necesita. Pero a pesar de la distancia física o emocional, y de darles la libertad para cometer (y subsanar) sus propios errores, aún te necesitan. En lugar de ser un administrador o director, ahora tu rol es el de mentor o red de contención. La psicóloga Dra. Bobbi Wegner compara el cambio de la relación con quitar las rueditas de la bicicleta. “Si lo dejas ir, este adulto emergente tendrá la oportunidad de confiar en sí mismo y de hacerse cargo de los golpes que le dejen las caídas. Como padre, siempre estarás allí esperando para ayudar de ser necesario, pero el rol pasa de brindar seguridad y protección al de dar un apoyo empático”.

La Dra. Wegner nos recuerda que la distancia no es sinónimo de problemas, o de que tu hijo te quiere menos. La tarea de tu hijo será la de pasar a la siguiente etapa de su vida. “Tu tarea es permitir que lo haga”, describe Lythcott-Haims.

“Al final del día, sigue a este adulto emergente, mantén la comunicación abierta, sé flexible y contenedor creando una pequeña distancia”, agrega Wegner. “Confía en que te enterarás de si algo no está bien. No es necesario que lo sigas de cerca para saber todas las novedades en la vida de tu hijo”.

No te olvides de ti

“Siempre he sido el más pequeño para mis padres, el bebé, y por suerte cuando me gradúe tendrán más tiempo para ellos mismos. Eso espero, que después de 17 años de depositar todo su amor, tiempo y esfuerzos en mí, puedan dedicar más tiempo para ellos mismos”. Shreyas, clase de 2018, Claymont, DE

Muchas familias dedican gran parte de su tiempo y esfuerzo a criar a sus hijos, lo que puede hacer que su partida sea un gran cambio para ti. Tener el nido vacío, o tener a uno menos en el nido, no tiene por qué dar tristeza. Puede ser el momento indicado para reinvertir el tiempo en ti y en tus relaciones. Puedes hacer más cosas que te interesen. Miller destaca las innumerables oportunidades que podrán tomar los padres para generar un cambio positivo, desde crear un estilo de vida más saludable hasta reinvertir en su relación de pareja o cónyuge. No solo es un gran momento para reinvertir en ti mismo, es una oportunidad para concentrarte en tus objetivos o en la idea que tenías para tu vida una vez que tus hijos se fueran de casa. También te permitirá focalizar tu atención más allá de tus hijos, y evitar la tentación de sobrepasar los límites e invadir sus vidas. Pasar más tiempo en tus propios pasatiempos, viajar o compartir con amigos y familiares puede convertirse en una forma de recompensarte por haber criado a un hijo que ya es adulto.

De hecho, podrías dar el ejemplo de una vida saludable e intensa antes de que tus hijos se vayan de casa. “Quizá muchos adultos jóvenes tienen ‘dificultades para tomar la iniciativa’ porque les mostramos una vida adulta muy poco atractiva”, comenta Lythcott-Haims. “Demasiadas veces, la ‘crianza’ se basa en obsesionarse por el paradero y las tareas de nuestros hijos. Pasar menos tiempo obsesionándonos por nuestros hijos y dedicar más tiempo a ocuparnos de nuestra vida y de lo que más disfrutamos vale la pena, les estaremos mostrando a nuestros hijos que la adultez es una etapa de la vida maravillosamente encantadora y estimulante, mientras que reducimos la ansiedad, de ellos y de nosotros, que se presenta cuando los tratamos como nuestro proyecto favorito. Ah, y también habremos recuperado parte de nuestra propia vida en el proceso”.