Transfiere a tu hijo la responsabilidad del cuidado de su salud

Si durante años te has encargado de organizar los chequeos anuales de tu hijo y te ocupas de llamar al médico cuando está enfermo, recuerda que no eres el único.

Información sobre los aspectos básicos

La Dra. Burgert aconseja a todos los adolescentes que se preparan para hacerse cargo de su propia atención médica que se informen acerca de los "aspectos básicos" de la salud.

Lo ideal es que tengan una copia de la libreta de vacunas, que conozcan los medicamentos de venta libre y sus usos, y que se informen acerca de los medicamentos recetados que consumen. Además, deben estar al tanto de su historial médico y saber cuáles han sido las operaciones a las que fueron sometidos. Antes de comenzar a hacerse cargo de su propia salud, la Dra. Burgert también recomienda que se informen acerca de la historia familiar. Hay enfermedades que son hereditarias o genéticas, es decir, que si alguien dentro de la familia padece esa enfermedad, existen más posibilidades de que otros miembros de la familia también la padezcan. Tu hijo también debe saber si es alérgico a algún medicamento. La Dra. Burgert recomienda hablar sobre todos estos temas con tu hijo y que anote esta información en el teléfono o que lleve una nota en su billetera por si la necesita alguna vez. También recomienda tener anotada la información sobre la cobertura y los números de contacto de emergencia. 

A dónde recurrir si necesita atención

Es posible que parezca una sugerencia elemental, pero la realidad es que muchos jóvenes nunca se vieron en la situación de tener que ir solos a un centro de salud mientras vivían con sus padres.

E incluso en el caso de que lo hayan tenido que hacer, lo más probable es que solo hayan ido al pediatra, que es el médico que se especializa en niños. Por lo general, los pediatras atienden a sus pacientes hasta que cumplen 18 años. La pediatra Natasha Burgert de Missouri cuenta que ya no se sorprende cuando un paciente de 20 años llama a su consultorio para preguntar a dónde debe ir cuando tiene dolor de garganta. Su experiencia coincide con los resultados de las investigaciones de 2015 que indicaban que "muchos jóvenes se enfrentan a un gran desafío a la hora de lidiar con el sistema de salud, lo que puede tener repercusiones potencialmente graves".  Si bien, por regla general, los jóvenes pertenecen al grupo de pacientes sanos, podría haber una emergencia, o hasta una situación que no sea de emergencia, que requiera de atención médica.

Si tu hijo va a una universidad con programas de cuatro años, es posible que en el campus haya un centro de salud para los alumnos. Algunos de estos centros atienden a los alumnos a un precio reducido y hasta sin cargo. Antes de dejarlos en el campus, se recomienda detectar la ubicación del centro de salud y asegurarse de que el número de teléfono esté programado como marcación rápida o que figure en algún lugar visible.

Si tu hijo va a ir a un community college o va a hacer un programa de capacitación, lo mejor será consultar directamente con la institución. Dependiendo del caso, es posible que cuenten con centros de salud similares a los que hay en las universidades con carreras de cuatro años.

Si en la institución a la que va a ir tu hijo no hay un centro de salud estudiantil, o si tu hijo se queda en casa, se toma un año sabático o se lanza al mundo laboral, es posible que también te enfrentes a algunas preguntas. ¿Existe algún médico general que los adultos de tu familia consulten de forma regular? Esa puede ser una opción para tu hijo, si va a vivir cerca de casa. Si este no es el caso, ¿tienes algún amigo o familiar que pueda recomendarle una clínica o un médico que atienda en el área donde va a vivir tu hijo?  

Tu hijo también deberá informarse sobre dónde están la sala de emergencias más cercana y los centros de atención de urgencia. Las salas de emergencias suelen estar abiertas durante todo el día y son solo para emergencias, como por ejemplo un accidente automovilístico o una lesión grave en la cabeza. Los centros de atención de urgencia son una excelente opción si necesita consultar con un médico fuera del horario de atención o cuando no es posible recurrir a un médico de atención primaria. Para ver algunos ejemplos de lo que se considera una consulta de emergencia o una consulta de urgencia, visita el sitio web de Mount Sinai de Nueva York aquí

Independientemente de a dónde vaya, el hecho de que tu hijo sepa a dónde recurrir cuando necesita atención, ayudará a aliviar el estrés de tratar de localizar esa información cuando es realmente necesaria. 

Seguro

Además de las cuestiones relacionadas con la transición del pediatra, las mayores barreras para que los jóvenes reciban atención médica son los cambios en la cobertura del seguro.

Esto significa que si todavía no has hablado con tu hijo sobre el seguro, ha llegado la hora de hacerlo. También es posible que debas hacer un pequeño trabajo de investigación si piensas mantener a tu hijo adolescente dentro de la cobertura de tu plan de seguro o si estás buscando un nuevo plan para él. Al momento de escribir este artículo, la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio sigue vigente. Esta ley permite que los hijos permanezcan dentro de los planes de seguro de sus padres hasta los 26 años.

Si tu hijo adolescente no permanecerá dentro de tu plan de seguro o si no tiene cobertura de seguro, hay otras opciones disponibles. Para los estudiantes universitarios, algunas universidades y community colleges ofrecen planes de salud para estudiantes directamente a través de la institución. Dependiendo de si tu estado ofrece o no cobertura, puedes adquirir un seguro en el mercado de seguro de salud (marketplace o exchange) que esté administrado por el estado o algún plan que sea del gobierno federal. Para obtener una lista completa de los mercados de seguro de salud estatales, visita este enlace. También hay planes disponibles directamente de varias compañías de seguros.

Si bien puede parecer desalentador, encontrar la opción correcta para tu familia podría ayudarte a ahorrar dinero, tiempo y, lo más importante, estrés, en el futuro.  

Confidencialidad

Un gran cambio en la salud de tu hijo después de la secundaria es la posibilidad que tienes de acceder a sus registros e información.

Una persona de 18 años es legalmente un adulto, por lo que la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros de Salud de 1996 (también conocida como HIPAA), se aplica a ellos. La ley HIPAA tiene el objeto de proteger la información médica personal de los pacientes. Esto implica que el padre deja de tener acceso a la información médica de su hijo. Lo más recomendable es que antes de que tu hijo se mude, hables con él acerca de si desea o no firmar una exención de HIPAA y dejar este documento en el centro de salud de la institución o en el consultorio de su nuevo médico de atención primaria. Este documento les permitirá a los profesionales médicos compartir contigo la información sobre la salud de tu hijo. Sin duda podría ser algo muy útil en una situación de emergencia.

Otra opción es que tu hijo te firme un poder de representación legal para la atención médica, también conocido como “healthcare proxy”. Esto permite que la persona autorizada en el documento tome decisiones médicas en nombre del paciente. Si bien las leyes de algunos estados permiten que los miembros de la familia tomen decisiones en nombre del paciente, se recomienda firmar este formulario también para que la familia esté cubierta, sea cual fuere la ciudad donde decida vivir tu hijo. Esto puede ser muy útil en situaciones de emergencia. Si lo deseas, busca por Internet “free healthcare proxy form” y tu estado para descargar gratis un formulario como este del estado de Nueva York.

Si tu hijo todavía está incluido dentro de tu plan de seguro, es importante mostrarle los cargos de servicios médicos que aparezcan en la cuenta del seguro. Ten en en cuenta que, incluso si decide no compartir sus registros médicos, el proceso de facturación puede darte acceso a información confidencial, como si está viendo a un terapeuta o si consulta a un especialista en control de natalidad. La Dra. Wegner recomienda que informes a su hijo sobre esto.  

Vacunas y medicamentos

En muchas familias, las decisiones sobre vacunas y medicamentos recaen sobre los padres o tutores.

Pero al igual que saber dónde ir o llamar si se enferma, tu hijo también debe ser capaz de hacerse cargo de su propio régimen médico. Es muy común que se olviden estos dos detalles cuando tu hijo se va de casa, pero esto es algo muy importante.

Antes de que tu hijo deje a su pediatra, deberá informarse sobre las vacunas que podría necesitar. El pediatra debería informarle acerca de las vacunas que tiene y las que necesitará en el futuro. La vacuna MenACWY ayuda a prevenir la meningitis bacteriana, y es posible que tu hijo la necesite. Por otra parte, muchas residencias universitarias exigen que los estudiantes tengan ciertas vacunas antes de mudarse. Tu hijo debe leer los requisitos de la residencia universitaria donde desea vivir y asegurarse de tener todas las vacunas necesarias. El médico también debería informar a tu hijo acerca de la importancia de la vacuna contra el HPV y contra la gripe estacional. 

Si tu hijo toma algún medicamento de venta libre o con prescripción, asegúrate de que sepa la dosis y la frecuencia con la que debe tomar la medicación. Es posible que algunos jóvenes se olviden de tomar sus medicamentos cuando los padres no están allí para recordárselo. Y en el caso de algunos medicamentos, este olvido podría tener reacciones adversas. Tener una charla o enviarles un correo que les haga acordar que deben tomar el medicamento son estrategias que pueden ayudarlo a recordar que ahora su salud depende de ellos. 

Salud Sexual

Es muy probable que los jóvenes tengan un compañero o compañera sexual.

Como padre, este tema suele ser difícil abordar, pero si nunca has hablado con tu hijo sobre este tema, no tiene que ser tan incómodo como piensas. Desde el punto de vista de la salud, hay varios puntos que deben tenerse en cuenta. ¿Necesita utilizar algún método de control de la natalidad? ¿Sabe cómo cuidarse? ¿Sabe cómo hacerse los análisis de detección de enfermedades sexuales anuales? Si te resulta incómodo hablar sobre esto con tu hijo o si tu familia practica la abstinencia, lo único que debes hacer es asegurarte de que tu hijo sepa a dónde recurrir para obtener esta información. Muchos centros de salud estudiantiles tienen clínicas de salud sexual y muchas comunidades grandes cuentan con centros de detección de enfermedades sexuales gratuitos o a bajo costo. En ambos lugares podrá encontrar métodos anticonceptivos a un bajo precio o, incluso, gratis.

Por otra parte, también debes tener un conversación, tan importante como la otra, sobre el consentimiento. Si bien es muy probable que ya hayas hablado con tu hijo sobre este tema, este es un buen momento para recordar aquella charla. Recuerda que el principio de consentimiento no es un tema que atañe solo a hombres o mujeres.  ¿Tu hijo sabe cómo pedir y dar su consentimiento? ¿Sabe cómo confirmar el consentimiento de forma verbal? ¿Saben qué hacer si en algún momento del encuentro se siente incómodo o incómoda? Hay un muchos factores que deben tenerse en cuenta y, aunque a veces es difícil hablar sobre este tema, tus palabras pueden ser muy valiosas. Para obtener más información sobre el consentimiento, lee el artículo “Cómo hablar del consentimiento sexual con los jóvenes”.