Por qué la universidad no es lo mismo que cuando yo estudiaba

En realidad, todo el enfoque hacia la vida, el trabajo y el amor ha sufrido un cambio drástico para los adultos jóvenes.

Demora de la adultez

Los jóvenes están demorando la adultez en todos los aspectos de la vida: educación, mudanza, matrimonio, hijos y carrera.

Según la Encuesta de Adultos Emergentes de la Universidad Clark, muchos jóvenes de entre 18 y 29 años sienten como si estuvieran en una etapa de la vida que está “en el medio.” Al hacerles la pregunta “¿Sientes que has llegado a la adultez?”, el 45% respondió “en algunos aspectos sí y en otros no”. La Encuesta de Clark también determinó que entre los jóvenes de entre 19 y 21 años, el 47% aún vivía con sus padres, mientras que solo el 7% vivía con un marido o esposa. Según una investigación de Pew, en 1960, el 72% de todos los adultos mayores de 18 años estaban casados; hoy solo lo está el 51%. En el caso de la paternidad se observan tendencias similares.

La postergación de la paternidad y el matrimonio permiten esta nueva etapa de la vida, que el profesor de investigación del Departamento de Psicología de la Universidad Clark, Jeffery Jensen Arnett, acuñó como “adultez emergente”. Pero se escuchan muchos comentarios negativos cuando se trata de esta época. Los estereotipos sobre la generación del milenio están por todas partes. Son holgazanes o egoístas y parecen no poder encaminarse. Arnett sostiene que estos estereotipos negativos no son ciertos. En su libro, Getting to 30, dice: “No son holgazanes, en su mayoría tienen trabajos malos con sueldos bajos o combinan trabajo y estudio; no son egoístas, son notablemente generosos y tolerantes”. Arnett sostiene que esta demora de la adultez es en realidad algo bueno para los jóvenes.

La exdecana de estudiantes de primer año en Stanford y escritora Julie Lythcott-Haims advierte sobre considerar que los adultos jóvenes son niños solo porque no se casan ni tienen hijos aún. Hace hincapié en que los adultos jóvenes necesitan ser independientes, aprender a ser resilientes a las dificultades, y que los padres deben dar un paso al costado y permitir que eso ocurra. Por supuesto, a los padres les preocupa que sus hijos no encuentren un buen empleo o que no tengan una relación feliz o no sienten cabeza.

¿Qué significa esto para mi hijo como adulto joven?

Esta época es nueva y diferente tanto para ti como para tu hijo. Estos años de formación brindan a los adultos jóvenes la posibilidad de tener experiencias que no podrían haber tenido antes en la vida y que no podrán tener más adelante cuando tengan más responsabilidades. De algún modo, tu hijo tiene la oportunidad de aprender a tomar buenas decisiones en el amor y el trabajo y a desarrollar resiliencia. Esto no tiene por qué significar que tu hijo sea holgazán o que esté postergando la adultez. De hecho, la asesora de jóvenes de Parent Toolkit Emma, que se graduó de la escuela secundaria en 2017, dice que quiere desterrar el mito de que los jóvenes son holgazanes. “Si parecemos holgazanes es porque, por lo general, estamos agotados y nuestras vidas exigen mucho de nosotros”, dice Emma. “Eso no se respeta tanto como se debería”. Otro asesor estudiantil, Shreyas, un estudiante del penúltimo año de la escuela secundaria, está de acuerdo con esto. “Llámenme optimista o esperanzado, pero el hecho de estar conectados con el mundo que nos rodea nos coloca en una posición para hacer cosas que no habríamos podido hacer hace 5 o 10 años”, señala Shreyas.

La consultora en educación Jennifer Miller dice que este es un gran momento de exploración y de formación de la identidad para los adultos jóvenes porque están lejos de sus familias por primera vez. Como padre, intenta comprender que este momento de la vida no es igual a cuando tú tenías esta edad. Tú y tu “adulto emergente” pueden ver esta nueva etapa de la vida como una oportunidad para que tu hijo desarrolle sus habilidades de toma de decisiones responsables y analice qué tipo de vida quiere llevar en última instancia.

Sin embargo, esto no significa que tu hijo pueda o deba renunciar a la responsabilidad. Lythcott-Haims dice que para algunos adultos jóvenes hay una brecha entre lo que “se supone que deben saber y lo que hacen”. Hace hincapié en que los problemas surgen cuando los adultos jóvenes demoran las responsabilidades de la edad adulta como la resolución de problemas y la toma de decisiones. El solo hecho que tu hijo esté demorando tener hijos o casarse no significa que tenga un pase libre en cuanto a la responsabilidad profesional y personal. 

Admisión y finalización de la universidad

Más adultos jóvenes que antes asisten a la universidad.

En octubre de 2015, casi el 70% de los estadounidenses que se graduaron de la escuela secundaria se inscribieron en colleges o universidades, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. Entre 1970 y 2009, la inscripción de pregrado en Estados Unidos aumentó a más del doble, pero la tasa de finalización de estudios se ha mantenido prácticamente invariable, según un informe de Complete College America. Solo el 38% de los estudiantes a tiempo completo que comenzaron a estudiar en la universidad en el otoño de 2008 para obtener un título de grado finalizaron sus estudios en cuatro años, mientras que el 60% completó los estudios en seis años, según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas.

¿Qué significa esto para mi hijo como adulto joven?

Reconoce sus logros por ingresar en la universidad y admite el rigor actual de la educación. El cambio del mundo académico de la escuela secundaria al mundo académico universitario plantea desafíos incluso para los estudiantes más preparados. Concéntrate en el esfuerzo más que en las calificaciones, en especial durante el primer año de la universidad. Ayúdalo a identificar los recursos del campus antes de la orientación o durante esta, luego aliéntalo a obtener apoyo a través de consejeros, asesores académicos, centros de escritura y otros recursos del campus, pero no intervengas. Es su responsabilidad asumir el control de su éxito académico durante toda la universidad.

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Adaptarse a la era digital

Para bien o para mal, la tecnología ha ingresado en las aulas, y en el mundo.

A nivel universitario, muchos estudiantes tienen sus propias computadoras portátiles y deben realizar tareas —y a veces incluso exámenes— en línea. Los estudiantes se registran en las clases y acceden a las calificaciones finales de los cursos en línea. La mayor parte del proceso de búsqueda, solicitudes y admisiones de las universidades ahora también se realiza en línea. La mayoría de los estudiantes utilizan computadoras portátiles en clase. En 2008, un estudio de ScienceDirect mostró que los estudiantes informaban que usaban sus computadoras para cosas distintas de tomar notas durante un promedio de 17 minutos en una clase de 75 minutos.

¿Qué significa esto para mi hijo como adulto joven?

En primer lugar, tu hijo necesitará tener acceso a una computadora en la universidad. Si desde el punto de vista económico no es posible tener una computadora propia, la mayoría de las bibliotecas de las instituciones tienen computadoras para que utilicen los estudiantes o computadoras portátiles para hacer consultas. Sin embargo, esto no significa que utilizar una computadora portátil en clase sea lo mejor para tu hijo. Muchos expertos y profesionales aconsejan que tomar notas a mano es mejor para la comprensión.

Más allá del trabajo de curso, digitalizarse implica desafíos para el cerebro de tu hijo como adulto joven. La neuróloga Judy Willis dice que las redes neuronales (la manera en que se comunican las diferentes partes del cerebro) todavía se están desarrollando gradualmente cuando tu hijo tiene veinte y tantos años. Según Willis, actualmente, con la cantidad de información disponible con la globalización e Internet, nuestros hijos tienen una sobrecarga de información. “No son estúpidos, no son holgazanes”, afirma Willis. “Pero su desarrollo cerebral ha llegado al límite antes de que la oferta cubra la demanda”. Dice que los padres tienen que reconocer esto y que la flexibilidad, la innovación y la capacidad para adaptarse reflejan la era de Internet.

La tecnología también te ofrece oportunidades como padre. ¡Estás leyendo esto ahora mismo gracias a Internet! Y numerosas instituciones ofrecen recursos en línea, muchos específicamente diseñados para padres, con los que puedes mantenerte al tanto de la vida, las actividades y los eventos del campus.

Deuda estudiantil y conseguir un empleo

Para muchos estudiantes, es una realidad dura y difícil.

Los costos de la universidad han aumentado cinco veces más rápido que el ingreso familiar desde 1981, según College Board. El 68% —un porcentaje elevado— de los estudiantes que se graduaron de universidades públicas y sin fines de lucro en 2015 tenían deudas por préstamos estudiantiles, según el Institute for College Access & Success. La deuda promedio por persona era $30,100. Si estás ayudando a tu hijo a pagar la universidad, o la estás pagando en su totalidad, es posible que esto no sea un factor importante. Pero para muchos estudiantes, es una realidad dura y difícil. 

¿Qué significa esto para mi hijo como adulto joven?

Cuando comience la escuela secundaria, practica las habilidades de administración del dinero con tu hijo adolescente. Si tiene un empleo o una mesada, orienta a tu hijo para que divida los ahorros para la universidad y los ahorros para gastos.  Esto puede ayudarlo a administrar los préstamos universitarios si en última instancia tiene que tomarlos. Antes de la universidad, tu hijo debe solicitar ayuda financiera y luego continuar solicitándola cada año de su educación. Esta guía te ayudará a completar la solicitud Financial Application for Federal Student Aid (FAFSA). Los estudiantes también deben buscar otras becas y ayuda financiera que pueden obtener antes de tomar préstamos estudiantiles.

Cuando esté en la universidad, brinda orientación a tu hijo adolescente con respecto a los recursos relacionados con la administración del dinero en el campus. ¿Sabe cómo llegar a la Oficina del Tesorero? ¿Conoce a su oficial de préstamos estudiantiles? ¿Va a transferir su cuenta de ahorros a un banco más cerca de la universidad o mantendrá su antiguo banco? La consultora en educación Jennifer Miller dice que puede ser útil simplemente plantear estas preguntas para su consideración, escuchar receptivamente y señalar los recursos.

Esto también significa que la vida después de la universidad plantea muchos desafíos para muchos adultos jóvenes. Ocuparse de una deuda y encontrar un empleo que le permita pagar los préstamos mientras también se hace cargo de los gastos básicos es un equilibrio delicado. En su libro, There Is Life After College, Jeffery J. Selingo señala: “La cantidad de deuda por préstamos estudiantiles que tienes al momento de graduarte tiene un impacto directo en la elección que harás en los años siguientes a la universidad”. Este momento también puede implicar que tu hijo vuelva a mudarse contigo después de graduarse. Según una investigación de Pew, a mayo de 2016, por primera vez en la era moderna, hay más jóvenes de entre 18 y 34 años que viven con sus padres que en cualquier otra parte. Los padres tienen diversos pensamientos al respecto, pero por sobre todo, es importante que reconozcas algunos de los factores que pueden contribuir al despegue aparentemente demorado de tu hijo. 

Relación estrecha con los padres

La relación padre-hijo es muy diferente, tal vez, de lo que era cuando tú tenías la edad de tu hijo.

La relación padre-hijo es muy diferente, tal vez, de lo que era cuando tú tenías la edad de tu hijo. Según la Encuesta de Adultos Emergentes de la Universidad Clark, más de la mitad (55%) de los jóvenes de entre 18 y 29 años dicen que tienen contacto con sus padres por mensaje de texto, correo electrónico, teléfono o en persona todos los días o casi todos los días, y otro 24% se mantiene en contacto al menos algunas veces por semana. Sin embargo, algunos dicen que sus padres están demasiado cerca; el 30% dice que sus padres están más involucrados en sus vidas de lo que realmente quisieran.

¿Qué significa esto para la relación con mi hijo como adulto joven?

Esto puede traducirse en cosas estupendas para la relación con tus hijos como adultos jóvenes. Según la encuesta de Clark, más de tres cuartos de los jóvenes de entre 18 y 29 años dicen que se llevan mucho mejor con sus padres ahora de lo que lo hacían en la mitad de su adolescencia. Este puede ser un excelente momento de apoyo, amistad y descubrimiento. Sin embargo, también significa que tu relación con tu hijo está cambiando y que es momento de dar un paso al costado. Este podría ser un momento para asumir un rol más de apoyo en la vida de tu hijo en lugar de involucrarte en todas sus decisiones, ser un entrenador o mentor más que alguien que le diga lo que debe hacer o que solucione sus asuntos. Intenta fijarte una meta para ayudar a facilitar la independencia en tu hijo. Por ejemplo, Miller sugiere que te preguntes: “Si un amigo adulto o un pariente cercano adulto me pidiera este tipo de ayuda, ¿sería apropiado o debería hacerlo por su propia cuenta?” Esto puede ayudarte a reformular un poco tu perspectiva y permitir que la relación con tu hijo se adapte y crezca. Piénsalo como una maravillosa oportunidad para que tu relación adopte una nueva y hermosa forma.

Entonces, la próxima vez que estés por decir: “cuando yo estaba en la universidad…”, tómate unos minutos y piensa cómo este momento en la vida de tu hijo joven y adulto puede ser completamente diferente de cuando tú tenías su edad. Esto no significa que no puedas darle consejos importantes, pero sí implica que es posible que debas cambiar un poco tus expectativas. Después de todo, es su vida, no la tuya. Como señaló elocuentemente Lythcott-Haims en su Charla de TED 2015, “mi trabajo no consiste en hacer que se conviertan en lo que yo los habría convertido, sino en apoyarlos para que se conviertan en individuos magníficos”.

Cómo Dejarlos Ir

Si esta transición te resulta difícil, o aunque no sea el caso, tener presentes algunas cuestiones puede hacer que el proceso sea menos abrumador.

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