¿Tu hijo va a comenzar la universidad? Las respuestas a las tres preguntas más importantes

No existe una respuesta perfecta para cada una de tus preguntas, pero aquí encontrarás una guía.

Dinero

¿Debería ayudar o apoyar económicamente a mi hijo en su paso por la universidad?

Esta es, quizás, la pregunta más frecuente entre los padres de adolescentes que van a comenzar la universidad. Sea como fuere que planees financiar a tu hijo durante los años de universidad (y después), hay un detalle muy importante que no puedes olvidar: es imprescindible tener una conversación sincera acerca del dinero con ellos.

Deja muy claro de qué gastos se ocupará y de cuáles no. Es posible que en algún momento ya hayan tenido alguna conversación acerca del dinero, pero una vez que el joven esté transitando el primer semestre de la universidad, es importante recordarla. Dejar este aspecto bien claro desde el principio te ayudará a evitar dolores de cabeza en el futuro. Puedes hacerte cargo de los gastos de matrícula, libros y alquiler, pero deja en claro que los gastos relacionados con entretenimiento, comida y vestimenta  correrán por su cuenta. También es posible que no puedas hacerte cargo de ningún gasto y que el estudiante deba solicitar ayuda económica o algún préstamo. No te olvides de completar la Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes (FAFSA)  cada año que tu hijo vaya a la universidad. Todos los colleges y universidades utilizan esta solicitud a la hora de tomar decisiones relacionadas con los paquetes de ayuda económica y esto podría ayudar a financiar la educación de tu hijo. Todas las familias deben presentar una solicitud FAFSA, incluso si crees que tu hijo no cumple con los requisitos necesarios para recibir la ayuda. Marjorie Savage, especialista en educación de la carrera de Ciencias Sociales de la Familia de la Universidad de Minnesota, explica que es posible que algunas familias puedan acceder a estas ayudas aun cuando no lo esperan y que las circunstancias económicas familiares pueden cambiar a lo largo del año, por lo que es importante presentar esta información.

Habla con tu hijo acerca de la posibilidad de estudiar y trabajar. Posiblemente esto no sea algo que puedas hacer al principio (o quizá no lo hagas nunca), pero podría ser una gran oportunidad después del primer semestre. Por supuesto, no se recomienda que tome un trabajo que interfiera con sus estudios. Tu hijo debe estar convencido de que es capaz de organizar su tiempo y no dejar que el trabajo distraiga sus estudios. Sin embargo, según el Centro Nacional de Estadísticas de Educación, los estudiantes que trabajan un promedio de entre 1 y 15 horas semanales tienen calificaciones más altas que los estudiantes que trabajan 16 horas o más e, incluso, que los que no trabajan. Stephanie Benson-Gonzáles, subdirectora del área de Relación con los Padres y Comunicación de la Universidad de Wisconsin-Madison, indica que la clave está en trabajar una cantidad de horas manejable. "Incluso en el caso de que los padres contribuyan con una buena cantidad de dinero para su educación, muchas veces los estimulan a buscar un trabajo en el campus", explica Benson-Gonzáles. Tener un trabajo no solo es una excelente manera de ganar dinero, sino que también los ayuda a hacer amigos, ganar experiencia en el mundo laboral real y a manejar su propio dinero.

Otro tema importante para hablar con tu hijo es el uso de las tarjetas de crédito. Por lo general, a los estudiantes universitarios les llueven ofertas de tarjetas de crédito y los seducen con promesas de regalos y dinero sin fin. “Es muy fácil quedar atrapado en un ciclo vicioso de tarjetas de crédito", explica la asesora profesional Dra. Shari Sevier. "En muy poco tiempo se puede quedar totalmente atrapado.” Sevier advierte a los padres para que tengan cuidado con este tema y expliquen claramente a sus hijos acerca del uso responsable de las tarjetas de crédito antes de que se endeuden y comiencen a llegar facturas astronómicas. 

Para cada familia el punto de equilibrio entre lo correcto e incorrecto es diferente, pero la conversación sobre este tema es imprescindible. Elizabeth Fishel, coautora de Getting to 30 y madre, explica: "hoy en día lo más probable es que los jóvenes de veintipico recurran al banco de mamá y papá". Y agrega que, a veces, esto suele ser un gran shock para muchos padres, y que se torna todavía más difícil de manejar a medida que más tarda ese banco en cerrarse.

Por supuesto, hay muchos jóvenes que ya trabajaban durante la secundaria y se hacen cargo de algunos de sus gastos. Para este tipo de estudiantes, el apoyo económico de los padres es más un lujo que un derecho intrínseco. Si tu hijo se ha estado haciendo cargo de algunos gastos propios durante la secundaria, recuérdale el rigor de la universidad. Durante el primer semestre de la universidad, y también más tarde, encontrar el equilibrio entre los estudios y el trabajo es mucho más difícil de lo que pudo haber sido durante la secundaria.  

Comunicación

¿Cómo (y con qué frecuencia) me comunico con mi hijo cuando está en la universidad?

El cambio de ver a tu hijo en casa todos los días a dejar de verlo muchas veces sacude a los padres. Y si hay un tema común en el asesoramiento de los expertos con respecto a este momento, es justamente cómo hacer para dar un paso al costado y, al mismo tiempo, seguir presente.

En su libro You’re On Your Own (But I’m Here If You Need Me) [Estás solo, pero estoy aquí si me necesitas], Savage explica que la función de los padres cambia el día en que los hijo comienzan la universidad. A partir de ese momento,dejan de ser el "tutor principal y supervisor, y se convierten en una especie de mentor orgulloso". Este cambio puede ser natural para algunos padres, y completamente extraño para otros.

"Cada familia tiene un estilo de comunicación diferente", detalla Savage. "Creo que el factor importante es que el estudiante y el padre se sientan cómodos con la frecuencia de comunicación (el nivel de comodidad del hijo es el factor decisivo) y que el joven no espere que el padre solucione todos sus problemas". Savage explica que que no es raro que los estudiantes se comuniquen con sus padres varias veces al día. Esto no es necesariamente malo; la clave está en el tipo de comunicación que tienen. Si tu hijo te envía textos sobre algún acontecimiento emocionante que acaba de suceder o una foto que cree que le puede gustar, no hay ningún problema. Sin embargo, si llama constantemente en busca de consejo para resolver sus problemas y quejarse, eso no es una buena señal, aclara Savage.

Amy McCready, experta en crianza, explica que para muchos adultos jóvenes, su mayor temor es separarse de sus padres. Tanto Sevier como McCready aconsejan tomar una actitud de "no rescate"; es decir, apoyarlos pero no darles la solución para resolver cada pequeño problema que se les presente. McCready aconseja apoyarlos, animarlos y ayudarlos a alcanzar sus sueños, pero dejar en claro que "es su responsabilidad". Debes ser capaz de brindarle a tu hijo las herramientas necesarias para que pueda resolver sus problemas, pero que a su vez sienta que si tiene un problema grave o necesita ayuda, puede recurrir a ti. "Si tu hijo está angustiado y se pelea constantemente con su compañero de cuarto, no vas a intervenir para 'resolver' el problema, pero sí puedes escucharlo en su búsqueda de soluciones", explica McCready. Para Benson-Gonzáles la clave está en saber cuándo intervenir. Ella está acostumbrada a trabajar con familias con hijos que tienen problemas de depresión, adicción, que son víctimas de agresión sexual o que atraviesan otras situaciones difíciles. "Lo que un padre debe hacer es ayudar a su hijo a procurar los recursos necesarios para resolver este tipo de situaciones", aclara Benson-Gonzales.

Ser padres a la distancia no es fácil. Cuando tu hijo está lejos, ya no puedes decirle qué hacer y cómo vivir su vida. Pero aun así, todavía eres capaz de ejercer una enorme influencia y, lo que es aún más importante, preocuparte por su bienestar y sus logros. Explicarles esto y dejarles en claro que crees en ellos puede ayudarlos de un modo muy significativo, especialmente cuando su vida entera está en constante ebullición.

Para obtener más consejos sobre cómo comunicarte con tu hijo cuando se va de casa, consulta la guía de herramientas para padres, ¿Con qué frecuencia debes hablar después de que tu hijo adolescente se mude?

Aspecto académico

¿Qué debo hacer cuando a mi hijo comienza a costarle la universidad desde el punto de vista académico?

Las exigencias académicas de la universidad pueden ser una gran llamada de atención para los estudiantes. Y si bien para los padres el aspecto académico de la universidad significa el primer paso esencial para una carrera próspera, para muchos estudiantes es un momento de adaptación a su vida dentro de la universidad, más allá de los libros. Muchos expertos concuerdan en que aprender a equilibrar la vida y la universidad es una de las lecciones más importantes para los estudiantes que ingresan a la universidad.

El padre que paga la matrícula de su hijo suele sentir que tiene derecho a acceder a sus calificaciones y registros educativos. Sin embargo, la realidad es que desde el punto de vista legal, no es así. La Ley de Derechos Educativos y Privacidad de la Familia (FERPA) protege la privacidad de los expedientes educativos de los estudiantes y permite que los padres tengan acceso a los expedientes educativos de sus hijos hasta que el estudiante tiene 18 años. Después de cumplir los 18 años, estos derechos se transfieren al estudiante. Cualquier estudiante universitario, no importa su edad (incluso si tiene 17 años), debe renunciar a su derecho a la privacidad para que sus padres, o cualquier otra persona, pueda acceder a su expediente académico. Esto significa que no podrás ver las calificaciones de tu hijo a menos que él decida autorizarte a acceder a su información académica. Los padres pueden tener diferentes tipos de reacciones ante esta realidad, pero lo cierto es que el adulto legal es responsable de su propia educación (aún en el caso de que sus padres sean quienes paguen).

Cuando tu hijo adolescente te llame en pánico por el examen que debe rendir mañana y para el que no está preparado, es posible que sientas el impulso de salir corriendo y resolver el problema. Si bien es normal que te preocupes por sus calificaciones y su desempeño, ha llegado el momento de hacer un paso al costado. Esto nos vuelve a llevar al principio de no salir en su rescate. Lo más probable es que tu hijo haya aprendido muchas cosas de ti a lo largo de los años y las expectativas con respecto a sus calificaciones académicas no son diferentes a las tuyas. Sin embargo, y teniendo en cuenta el rigor académico de las universidad, es posible que los padres tengan que ajustar sus expectativas y valorar más el esfuerzo que los resultados. Savage aconseja no sorprenderse si las calificaciones de tu hijo son bajas durante el primer semestre de la universidad y que recuerdes que está aprendiendo a adaptarse al nivel universitario.

Evita entrometerte si ves que a tu hijo le cuesta el desafío académico. No llames a los profesores. "La relación académica es entre el profesor y el estudiante y, en la mayoría de los casos, el profesor prefiere hablar con el alumno", explica Savage. Llega un momento en la vida en que el estudiante debe aprender a ser autónomo y resolver sus problemas. Anímalo a hablar con sus profesores, con los consejeros escolares y a pedir ayuda a los tutores. Según Benson-Gonzáles, estas son las formas más efectivas de ayudar a los hijos a resolver sus problemas en lugar de intervenir. Tu hijo no está solo. Cuenta con una amplia variedad de recursos que las instituciones educativas ponen a su disposición. Si decide utilizarlas o no, se trata de una decisión individual. Hay algunos problemas que ya no puedes resolver por ellos. 

 

Si bien esta no es una guía completa que responderá todas tus preguntas, recuerda que no eres el único que se siente confundido o sensible ante el ingreso de su hijo a la universidad. Tomarse el tiempo para entender y procesar tus preguntas es el primer paso para hacer que el primer año lejos de casa de tu hijo sea todo un éxito, tanto para ti como para él. 

Presentación de la FAFSA

Asistir a la universidad puede venir con una etiqueta de precio bastante alto.

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